el peloteo de ayer y de hoy …

Como bien dice mi colaborador y amigo en el post anterior, vamos a dejar a un lado las malas noticias y voy a hablar de otras cosas.  Al hilo de la anterior entrada, el título es casi igual, pero el cuerpo no tiene nada que ver como a continuación vais a ver.

Todo el mundo sabe que la benemérita, es decir, la guardia civil, en los tiempos franquistas su cometido era bastante diferente al que hoy día se le atribuye y al que unas veces sí y otras no tanto tengo que agradecer como ciudadano. No quiero ser crítico ni para bien ni para mal de este cuerpo, pues desconozco su trayectoria en estos días y no soy quien para hacerlo. Sin embargo, este post está dedicado a la gente. Si, a la gente que sí cree que todavía estamos en aquellos tiempos de palo y tente tieso y por tanto  hay que tener “contestos a los guardias”. Yo le llevo un jamon. Tu les llevas un queso. Tu les dices … ¡Cuando usted quiera señor cabo, pase usted por casa y se toma algo con nostros!.

¡¡¡ Todavía seguimos en esos términos !!!. La gente, sobre todo la gente de zonas rurales, siguen teniendo a la guardia civil como aquél hombre del tricornio, de la capa verde y del mostacho que en cualquier momento le puede señalar con el dedo o con la porra y decirle… ¡Esta tarde te quiero ver en el cuartel para decirte cuatro cosas!.

A diferencia de entonces, es decir de los tiempos del viejo, en los que la gente estaba a su servicio, hoy, gracias a la madurez democrática de nuestro país, la guardia civil está al servicio del ciudadano. Ayer 12 de octubre, día de la hispanidad y patrona de la guardia civil, se repitieron como siempre, los actos bochornosos a mi juicio por ambas partes aunque (y si ánimo de creerme más listo que los demás) transparentes hacia el resto de mis vecinos.